viernes, 25 de mayo de 2018

Venezuela crónica de un triunfo y un ataque anunciado


Por Gerardo Szalkowicz:
Doña Carmen llega despacito, medio rengueando, al colegio Manuel Fajardo del populoso y mítico barrio 23 de Enero. Arrastra sus 81 años con hidalguía, una de sus manos morenas se apoya en un bastón y la otra carga un paraguas para el sol. Peregrinó cuatro cuadras y unos 60 escalones cerro abajo. Ante el primer acercamiento despliega su sonrisa caribeña, nos guiña el ojo y responde: “Mi voto es directo, universal, secreto… y maduro”. Antes de irse la volvemos a abordar y ya con más confianza descarga: “Mira chico, la vaina es así: estamos pasando roncha, sobreviviendo a cómo podemos, no te voy a caer a cuentos, pero estamos claros que la culpa es de los gringos que nos quieren tumbar a punta de hambre.
No lo van a lograr, aquí hay un pueblo resteado (jugado) con la revolución, que no quiere perder su soberanía, nunca más seremos sus esclavos”.


En la recorrida por los distintos centros de votación caraqueños se repiten las doñas Carmen. Varían las edades, los rostros, las historias, pero los mensajes son parecidos. Y sobre todo el origen social. Es cierto que la afluencia de votantes es mucho menor a elecciones anteriores, que se percibe el descontento y la apatía instalado en los últimos años, pero la polarización de clase es evidente: la mayoría de las y los votantes proviene de sectores populares, los centros de votación en zonas de clase media y alta están casi vacíos.

Primera conclusión: hay un núcleo duro chavista que se mantiene firme incluso en las cada vez más complicadas condiciones de vida. Esta vez fueron 6,1 millones de personas que le dieron la reelección a Maduro nada menos que con el 67,7% de los votos, más de 4 millones por encima de Henri Falcón (21,1%). Hay memoria, por las innumerables conquistas en estos 20 años. Hay conciencia política, adquirida en tiempos de revolución. Es cierto que el chavismo atraviesa una etapa de retroceso, de debilidad; obtuvo un millón y medio de votos menos que en la presidencial anterior, pero en este contexto de asedio internacional y crisis económica supo mantener la unidad y se ratificó como principal fuerza política y electoral en el país.

Como contraparte, las elecciones profundizaron el desconcierto y la atomización de una oposición huérfana de liderazgos potables y que perdió capacidad de movilización (menos de 300 personas el miércoles pasado fue la máxima convocatoria de protesta de los últimos tiempos).Su incapacidad para interpelar a los sectores populares, su subestimación al chavismo -al que reducen a una masa ignorante arrastrada clientelarmente-, su subordinación a los mandatos externos, los sigue llevando una y otra vez al fracaso. Falcón y Bertucci no lograron captar esa base social, pero emergieron como nuevas fracciones de la derecha local.

Una segunda sensación que repiten los votantes consultados es la valoración de haber recuperado la paz. Un año atrás, las calles de Venezuela (en rigor algunas zonas de clase media y alta) eran escenario de una suerte de insurrección con impronta paramilitar que dejaba un tendal de muertes, destrozo de hospitales y edificios públicos, personas quemadas vivas y un país al borde la guerra civil.

Los grandes medios lograban instalar la imagen de “la dictadura” y “el gobierno represor” y le contaban las horas a Maduro. Nadie hubiera imaginado el panorama actual: el chavismo logrando su cuarta victoria en 10 meses en una jornada electoral sin incidentes (a excepción de las botellas que le arrojó un grupo de opositores al expresidente español Rodríguez Zapatero por haber sostenido su apoyo al proceso democrático venezolano).

La otra (y principal) preocupación que trasmite la población venezolana en la jornada electoral, y que se percibe constantemente en la calle, en el metro, e todos los ámbitos de la vida diaria, es la soga económica que aprieta cada día más. Hiperinflación descontrolada que vuelve insignificante cualquier salario medio, escasez de efectivo y fallas constantes en los servicios públicos son partes de una crisis multidimensional inducida que tiene su centro de operaciones en Washington pero que, tras más de cuatro años, no encuentra una respuesta eficaz desde el Ejecutivo venezolano.

La matriz de la abstención
Los grandes consorcios mediáticos instalaron la idea de una elección deslegitimada por la baja participación (fue del 46%), siguiendo el libreto del “desconocimiento” desplegado por EEUU, la OEA, la Unión Europea, el Grupo de Lima y los partidos opositores venezolanos que acataron la orden de no presentarse ante una segura derrota.

Las cifras de participación electoral similar o menores en la región (40,6% en las últimas presidenciales colombianas o 46% en las recientes chilenas) desnudan la manipulación y doble vara de los medios y la “comunidad internacional”, que nunca cuestionaron la legitimidad otorgada por los votos a Piñera o a Santos.

En cuanto al sistema electoral venezolano -calificado hace unos años por Jimmy Carter como “el más seguro del mundo”-, los cerca de dos mil acompañantes y observadores internacionales ratificaron su confiabilidad y transparencia. El proceso de votación, automatizado comienza con la huella dactilar, que habilita a realizar el voto electrónico y culmina con un recibo para el votante y otro que coloca en la urna. Además, tras el cierre de mesas se realizan auditorías de verificación ciudadana.

Nicanor Moscoso, presidente del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA), que monitoreó la elección, aseguró: “Podemos recalcar que estas elecciones deben ser reconocidas porque son el resultado de la voluntad del pueblo venezolano”. Por su parte, la representante de la misión de la Unión Africana, Arikana Chihombori Quao, sostuvo: “No conozco en el mundo un proceso electoral más transparente y riguroso como el de Venezuela”.

Los días por venir
Lo que se viene para Venezuela es mayor asedio internacional, ofensiva comunicacional y asfixia económica. Así lo dejaron en claro las nuevas sanciones anunciadas por Trump horas después de las elecciones y el “plan Masterstroke” del almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur estadounidense, en el que insta a “alentar la insatisfacción popular incrementando la escasez y el alza en precio de los alimentos, medicinas y otros bienes, con la intención de provocar la deserción de los ciudadanos por todas las fronteras”. La amenaza de la intervención extranjera sigue latente.

Con la victoria del domingo, el chavismo mostró fortaleza, logró mantener el poder político. Ganó aire y tiempo. Pero la urgencia sigue ahí: revertir el descalabro económico. Y deslastrarse de las altas cuotas de corrupción y burocratismo que lo dificultan. De las pugnas entre las distintas visiones a lo interno dependerá el rumbo a seguir. Todavía queda margen para que el gobierno se atreva a profundizar el proceso y retomar la estrategia comunal como vía al socialismo bolivariano.

Editor de Nodal.
coordinadora@solidaridadvenezuela.org

Las condiciones subjetivas para supervivencia de la Revolución Bolivariana


Por Rolando Prudencio Briancon: 
Referirnos a las condiciones objetivas, tal como manifiestan los manuales del marxismo, siendo éstas las causas estructurales o materiales que son producto del desarrollo histórico concreto de una sociedad y se desarrollan independientemente de la voluntad de los hombres; tienen que ver entonces con las penosas condiciones de vida  de los pueblos, la explotación que soportan las clases trabajadoras y la opresión política que soportan.


En cambio, los aspectos relacionados con el nivel de conciencia política y de organización de las masas, se refieren en todo caso a la disposición de éstas para la lucha política, para la acción política concreta, en base precisamente a sus condiciones objetivas. Vale decir, es el nivel de conciencia que adquieren las masas, una vez que han definido y decidido actuar en función de sus intereses de clase en sí y clase para sí.

Es en esa interpretativa inferencia que como dijo el marxista greco-francés Nikos Poulantzas se concluye que: “No es raro escuchar que en nuestro país existen suficientes condiciones para el triunfo de la revolución. La crisis económica y política es grave, las condiciones materiales de vida de los trabajadores y el pueblo son difíciles, pero no podemos decir que se ha topado fondo; más aún, es innegable que en el movimiento de masas existen dificultades. Una significativa franja se encuentra influenciado ideológica y políticamente por corrientes socialdemócratas (es decir burguesas) que se mueven detrás de un proyecto que pregona la posibilidad de resolver los problemas de las masas con “más democracia”, “profundizando la participación y gestión popular” en las instancias gubernamentales locales y centrales; es decir, sin romper el campo de juego delimitado por la burguesía, respetando la institucionalidad capitalista”.

Otra de las máximas marxistas señala que a cada revolución le corresponde un momento histórico determinado, por lo que no puede ser siquiera imitado, pues corresponde tanto a sus condiciones objetivas y subjetivas a una realidad concreta, difieren de las que se dan en una sociedad respecto a otras.

Son entonces las particularidades de cada sociedad las que crean las condiciones objetivas y subjetivas para prorrumpir un proceso revolucionario; y las que Venezuela -como una realidad concreta determinada- ha vivido y ha creado como condiciones subjetivas -las objetivas básicamente son las de la crisis económica esencialmente- para reafirmar su convicción -o niveles de conciencia en términos marxistas- revolucionaria, son las que tenemos hoy, después de la derrota de la violencia vivida en Venezuela, y la flamante victoria del presidente Maduro, que se puede decir que Venezuela ha creado las condiciones subjetivas para; no sólo superar las condiciones objetivas sino para enrumbar la naturaleza de su revolución, hacia otro estado superior, que supondría en todo caso el transformador tránsito hacia al Socialismo.

Sí al Socialismo del Siglo XXI que fue el que el Comandante Eterno, como estadista por excelencia, con exactitud se encargó esbozar antes de partir; tal como lo hizo Chávez al nombrar a Nicolás Maduro como su sucesor hace más de 6 años atrás, y señalar la construcción de ése socialismo.

Dentro las medidas que atinadamente señala el analista argentino Atilio Borón, dentro las tareas iniciales, cabría reafirmar la necesidad de: “lanzar un combate sin cuartel contra la guerra económica decretada por el imperio y atacar a fondo a la corrupción (no sólo la que practican las grandes empresas sino también la que, desgraciadamente, está enquistada en algunos sectores de la administración pública) y combatir con fuerza las maniobras especulativas y el contrabando, resolviendo los problemas del desabastecimiento, la carestía, el circulante y la inflación”. Fuente (Telesur).

Pero no se puede descuidar a la vez las condiciones subjetiva; y que precisamente no las ha “creado” sólo el gobierno de Maduro, sino el mismo pueblo venezolano del que ha nacido de la toma de conciencia de los venezolanos, que ante la incontenible inquina imperial estadounidense, que empezó incluso; mucho antes de la llegada de Trump -aunque él ratificó su voluntad- a la Casa Blanca, cuando Obama dictó ese descarado decreto de que declara a: “Venezuela una amenaza para EE.UU.”; que es a partir de ese momento que los Venezolanos se dieron cuenta, que el mismo era una convocatoria a la violencia -como la que se vivió el años pasado- como también al pillaje petrolero -en lo que los yanquis ya demostraron su dotes- como oprobiosamente ocurrió en Irak, y plantaron cara a esa amenaza.

Posteriormente lo que templó el coraje de los venezolanos más aún; fue por un lado el aislamiento internacional al que intentó, e intenta aún inducir el Grupo de Lima -“lacayos de Lima”, -en palabras de Atilio Borón- como el pérfido papel que jugó la OEA a la cabeza del alevoso agente de Almagro. Así mismo las sanciones impuestas económicas impuestas por países europeos, comandados por otro pérfido personaje como Mariano Rajoy, que coludido con la conspiración interna incendiaron el país.

No han sido entonces ni la crisis, ni las agresiones -condiciones objetivas- contra la patria de Bolívar y Chávez las que han podido doblegar -condiciones subjetivas- el espíritu revolucionario de los venezolanos, que épicamente escribirá la historia, sobre a la Revolución Bolivariana como otro estrepitoso fracaso de los estadounidenses frente a un pueblo pundonoroso y valeroso como el venezolano.  

prudenprusiano@gmail.com

Dando “lecciones” de democracia a Venezuela


Por Arnaldo Pérez Guerra:
Cuestionados gobernantes
Las insólitas críticas de parte de mancillados líderes neoliberales
Este próximo 20 de mayo la administración de Nicolás Maduro vivirá una nueva jornada de elección popular. Un proceso torpedeado por mandatarios y ex presidentes de facto, acusados de delinquir o en cuyo propio suelo se violan diariamente los derechos humanos de sus ciudadanos.



Aunque fue la propia oposición venezolana la que solicitó un adelanto de las elecciones presidenciales, hoy ya no las quieren. Se saben perdedores, piensan muchos. Bajo el argumento de que “no existen garantías electorales”, el Grupo de Lima, por ejemplo, y ex presidentes iberoamericanos legitiman y tutelan a los detractores de la actual administración, en el marco de una agenda guiada por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Pero, ¿quiénes son los presidentes que deslegitiman las próximas elecciones en Venezuela? Los encabeza nada menos que Donald Trump, quien se erigió como presidente de Estados Unidos con menos votos que su rival Hillary Clinton.

Trump, Temer, Macri…

Trump, un empresario ultra conservador, supremacista, misógino, antiinmigrantes y figura de la televisión del espectáculo, ha sido cuestionado incluso por su insania mental. Trump las ha emprendido contra Siria -que ha bombardeado en varias oportunidades-, Corea del Norte, Irán, Cuba y Venezuela.

A través de su vicepresidente, Mike Pence, el mandatario norteamericano pidió a la OEA realizar “elecciones reales” en Venezuela, ya que las programadas para este mes serían -dijo- “una estafa”. La respuesta de Nicolás Maduro fue contundente: “El pueblo de Venezuela, llueva, truene o relampaguee, irá a elecciones presidenciales el próximo domingo 20 de mayo”, le espetó.

Otro es Michel Temer, actual presidente de Brasil, quien llegó al cargo sin un solo voto, tras un polémico y controvertido “juicio” contra la ex mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, quien fue destituida por la componenda entre el Parlamento y el Poder Judicial.

Temer fue electo por el Senado brasileño e inició un mandato de facto tras el “golpe parlamentario”. Aun así, desde esa ilegítima tribuna y obviando que no hubo un ciudadano en Brasil que votara por él como Presidente en un proceso abierto, se despachó la siguiente frase: “Queremos que hayan elecciones libres, con la participación de todos, es importante restablecer la democracia plena en Venezuela”.

En Argentina, Mauricio Macri siguió la misma línea que su par ideológico brasileño. “No vamos a convalidar el resultado electoral del 20 de mayo, no tiene ningún valor esa elección por más que el señor Maduro me insulte. No lo vamos a reconocer como un presidente democrático porque hace rato que no hay democracia en Venezuela”, advirtió el empresario.

Macri representa al sector más conservador de la derecha; partidario de políticas neoliberales a ultranza, es dueño de uno de los grupos económicos más importantes del país. Se le relacionó con casos de espionaje, demandado por discriminación y por recibir financiamiento de una red de prostitución durante su campaña por la reelección en 2011. Macri y su familia se beneficiaron del gobierno dictatorial de Jorge Rafael Videla en la ejecución de negocios y en la condonación de deudas.

Por otro lado, entre los críticos del sistema electoral venezolano aparece igualmente Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia. Un político, periodista y economista perteneciente a una familia aristocrática, dueña del más importante medio de comunicación impreso de Colombia, el grupo editorial El Tiempo. “Nadie reconocerá las elecciones en Venezuela”, amenazó el Premio Nobel de la Paz del año 2016.

Fue nombrado nada menos que por el presidente Álvaro Uribe como el jefe de su campaña. Se le acusa de haber encubierto los vínculos del gobierno del ex mandatario con el paramilitarismo y el narcotráfico. En 2006, como Ministro de Defensa coordinó la Operación Fénix en la que dieron muerte al comandante de las FARC, Raúl Reyes, y a una veintena de civiles.

Piñera, Peña Nieto…

En Chile, Sebastián Piñera Echeñique es un “exitoso” empresario e inversionista que estudió economía en la Universidad Católica, y posee postgrados en la universidad de Harvard en Estados Unidos. El actual mandatario estuvo involucrado en negocios “fraudulentos” en el Banco de Talca. Tras su quiebra, autoridades judiciales chilenas giraron en agosto de 1982 una orden de aprehensión en su contra por “fraude e infracciones a la Ley de Bancos”. Hoy encabeza un gobierno de centro-derecha que en poco tiempo ha dejado de manifiesto su intención de hacer retroceder derechos sociales ganados por la ciudadanía después de muchos años de exigirlos en las calles, y que ha estado teñido por acusaciones de nepotismo.

Sebastián Piñera podría ser uno de los casos más emblemáticos a la hora de evaluar el cuestionable actuar de los presidentes latinoamericanos. Al bullado caso del Banco de Talca se puede sumar, por ejemplo, lo ocurrido con su holding Bancard, a través del cual realizó negocios con la empresa pesquera peruana Exalmar en momentos en que nuestro país enfrentaba un litigio en La Haya por límites fronterizos entre ambas naciones, que finalmente terminó favoreciendo justamente a compañías como Exalmar. Piñera era entonces la primera autoridad política en Chile.

Como ha ocurrido con los otros presidentes de derecha de este lado del orbe, Piñera se ha involucrado en el proceso democrático venezolano, calificando las elecciones del próximo 20 de mayo como “fraudulentas” y anunciando que Chile no las reconocerá.

En México el presidente Enrique Peña Nieto ha puesto en duda igualmente la democracia venezolana, declarando “sé que resolver la crisis de manera pacífica, por medio del restablecimiento de la democracia”. Peña Nieto proviene de una familia vinculada con ex gobernantes corruptos como Arturo Montiel. De tendencia liberal, su gobierno es también un gran negocio para los empresarios y grupos económicos.

Mientras la mayoría de los mandatarios y medios de comunicación apuntan a lo que consideran “violaciones a los derechos humanos en Venezuela”, se guarda un silencio cómplice frente a los miles de mexicanos que siguen desaparecidos a manos de agentes del Estado y las mafias del narcotráfico y la delincuencia. El caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa que salieron un día de sus hogares para nunca más regresar, es solo un ejemplo de esa violenta realidad.

También los ex presidentes

Otros países del Grupo de Lima que han solicitado a Trump, la OEA y organismos multilaterales sanciones contra Venezuela, en abierto injerencismo contra el pueblo y el gobierno de Nicolás Maduro, son Canadá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú. También son naciones encabezadas por gobernantes de derecha que han seguido al pie de la letra la hoja de ruta del mandatario norteamericano contra el gobierno bolivariano. Lo propio ha hecho la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE).

En su último encuentro, el Grupo de Lima rechazó la convocatoria de las elecciones presidenciales de Venezuela. A lo anterior se suman los 31 ex presidentes iberoamericanos que firmaron la llamada “Declaración de Panamá”, una pieza de propaganda en contra del gobierno de Maduro.

Entre los firmantes se encuentran los ex presidentes Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, Jorge Quiroga, Fernando Henrique Cardoso, Ricardo Lagos Escobar, Belisario Betancur, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Luis Alberto Monge, Rafael Ángel Calderón, Laura Chinchilla, Lucio Gutiérrez, José María Aznar, Vicente Fox, Felipe Calderón, Alejandro Toledo, Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle, entre otros, muchos de ellos cuestionados por casos de “corrupción” y de “violaciones a los derechos humanos”.

Este próximo 20 de mayo el gobierno de Venezuela intentará legitimar nuevamente a través de las urnas el proceso revolucionario impulsado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro. Será una nueva oportunidad para que todos estos cuestionados líderes reaparezcan y realcen la importancia de esa misma democracia que en sus propias naciones es manoseada y golpeada día a día.

alemur47@yahoo.com.ar

El neoliberalismo y el cambio raigal del poder estadal


Por Homar Garcés:
A partir de la década de los ochenta, la ideología neoliberal vino a imponer la “necesidad” de desmontar los diferentes aparatos del Estado, así como las leyes restrictivas del mercado, en función de los intereses corporativos de los grandes capitales transnacionales. Esto fue acometido en gran parte del globo terráqueo, incluyendo algunas de las naciones de nuestra América, procediéndose a la privatización de aquellos servicios y empresas básicos cuyo control estaba en manos del Estado.



Dicho proceso hizo que la situación social y económica de una gran mayoría de ciudadanos empeorara en lugar de concretarse e incrementarse los niveles de bienestar que los apologistas de esta corriente capitalista prometían, en una proporción similar o cercana a los disfrutados en los países altamente industrializados. De tal suerte, el Estado pasó a ser controlado por los intereses del mercado. El Estado de bienestar que proliferó luego de acabada la Segunda Guerra Mundial quedó relegado a un segundo plano.

Pero a medida que el avance y la consolidación del neoliberalismo globalizado parecían indetenibles, se perfiló, al mismo tiempo, una corriente ascendente de resistencia popular en su contra, movilizada de una manera espontánea y generalmente carente de una dirección política reconocida (como aconteciera en el caso de Venezuela el 27 de febrero de 1989). En un comienzo, como focos aislados, centrados cada uno en sus reivindicaciones particulares, pero luego articulándose entre sí, local e internacionalmente, conformando -más allá de sus fronteras naturales- una gama de movimientos y de propuestas que convergían en iguales causas.

Un vasto movimiento heterogéneo de lucha contra el capitalismo neoliberal que, en ciertas naciones de nuestra América, adquirió un matiz abiertamente político y antimperialista hasta llegar a manifestarse como política de Estado de algunos de los gobiernos surgidos en este período histórico, los cuales se identificaron a sí mismos como progresistas, socialistas y/o revolucionarios.

Aun con este leve, pero significativo, declive del recetario neoliberal, las estructuras del viejo Estado liberal burgués continuaron funcionando en nuestros países del mismo modo que antes, a pesar del compromiso aparentemente revolucionario de algunos gobernantes de promover y de contribuir a asentar cambios estructurales que dieran cabida al ejercicio real de una democracia participativa y protagónica (con posibilidades no descartables de transformarse en una democracia directa).

La voluntad política -expresada en discursos, medidas gubernamentales y algunas leyes- no resultó suficiente para trascender audazmente el marco tradicional de las funciones estatales. Ahora, ante la recuperación progresiva del poder en algunos países de nuestra región por parte de los sectores políticos conservadores (Brasil, Argentina, Ecuador) en conexión con los intereses hegemónicos estadounidenses, es una exigencia abordar el problema del poder de una forma menos simplista que la aspiración de reemplazar a personajes y partidos políticos. Hace falta sistematizar su horizontalidad, lo que haría copartícipe al pueblo revolucionario organizado -en una primera etapa- en el diseño y la construcción de un nuevo modelo civilizatorio hasta que, dependiendo de la evolución y el dinamismo de su nueva conciencia social, éste se halle en capacidad de asumir directamente las diferentes funciones del Estado. Ése sería el objetivo básico por trazarse.

Complementando esto último, como lo apuntó Kléber Ramírez en su libro “Venezuela: La IV República (o la total transformación del Estado)”, publicado en 1991, “el nuevo Estado debe dirigir el desarrollo de la democracia de abajo a arriba, comenzando por hacer que todas las comunidades se hagan responsables de su propia gestión, eligiendo ellas mismas sus autoridades administrativas, elaborando y jerarquizando sus planes autogestionarios, en fin, desarrollando todo su potencial de responsabilidad”.

De plasmarse esta revolucionaria realidad, se produciría entonces el cambio del poder estatal por un poder político de raíces comunales. Ya no tendría razón de ser el orden social competitivo y desigual establecido según la lógica capitalista sino una lógica comunal de responsabilidad pública rotativa, dando forma a un compromiso ético-social como elemento fundamental de una propuesta de transformación raigalmente democrático. En conjunto, recurriendo a Florestán Fernández, político y sociólogo brasileño, tendría lugar una regeneración de la vida democrática y plebeya en vez de darle continuidad a un tipo de sociedad en el cual prevalece la desigualdad y la explotación social y económica a manos de una minoría. -   
mandingarebelde@gmail.com

Esta Vez al Pueblo le Toca


Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Esta vez el pueblo tiene un horizonte con sentido de cambio, promovido por el cansancio que no divide y aísla, si no que suma y multiplica en contra de las elites, empeñadas en sostener el linaje,  concentrar las riquezas, engañar con un estado partido en dos cabezas, la del rey mago y la del jurista, e imponer la estratégica disposición a mentir y hacer creer que son invencibles. No es un cansancio a solas, es un cansancio que rejuvenece, dinamiza, que rompe la indiferencia y se manifiesta con optimismo en las las calles y lo hará en las urnas. Las cifras dirían que el 100% de la gente común, que trabaja para satisfacer sus más elementales derechos, que sufrió en carne propia el dolor de la guerra, que debe a los prestamistas por  su “apoyo a la guerra” 3000 dólares por persona, que dedica la mitad de su precario salario a pagar servicios que debían ser públicos, que se rebusca para apenas sobrevivir o conseguir un empleo. Esa gente, es el pueblo, cansado de las elites y esperanzada en que la vida y el afecto vuelvan a ser más importantes que las mercancías, el odio y la humillación.



Cansancio por el linaje que impone una manera de vivir y de morir
 En los últimos cincuenta años la presidencia ha sido ocupada por 10 familias y el 71% de los últimos 14 periodos lo han ejercido solo 5 familias. Son linajes en el poder, los Lleras ejercieron 3 presidencias; Santos 2; Pastrana 2; Uribe, 2; López, 1. Los restantes 5 presidentes fueron ministros de estas mismas 5 familias. El círculo del linaje del poder es cerrado. Alberto Lleras entregó la presidencia a su sobrino Carlos Lleras, que con fraude la entregó a Pastrana que fue su ministro de gobierno, y este la entregó a López, también ministro de relaciones exteriores de Carlos Lleras e hijo de otro presidente (López Pumarejo). Uribe la recibió de Pastrana hijo (siendo registrador el padre de su candidato Iván Duque) y se la entregó a su ministro de Defensa J.M Santos, sobrino de Eduardo Santos que había respaldado a Guillermo Valencia que antecedió a Alberto Lleras.

La concentración del poder político es hermético y está mezclado con el poder económico y el control militar a través de linajes (línea de antepasados ilustres) que se turnan en un riguroso pacto, para conservar su pureza política (se casan entre ellos, intercambian cargos y contratos, conciertan alianzas y también delitos). Las elites deciden por los derechos ajenos, imponen valores, conductas y maneras de ser, pensar y estar en el mundo. Comer tres o más veces al día sin contratiempo, disponer de agua potable y energía sin interrupciones, tener alta tecnología en su casa, ir a las universidades y colegios de alta calidad sin dificultad, acceder a salud y citas inmediatas con los mejores médicos o recibir una justicia correcta con debido proceso y garantías sin demora, es totalmente normal y nunca han pensado en que en estas cinco décadas han acumulado responsabilidades que pasan tanto por el fracaso del país como nación soberana, como por la imparable desigualdad y la tragedia de barbarie ya vivida con mas de 225.000 asesinados y 50.000 desaparecidos, pero también desempleo, hambre, miseria, violencias y trastornos mentales, originados en esa desigualdad.

El  linaje más destacado es el de la familia Lleras, que ha ocupado tres veces la presidencia de Colombia. Dos veces Alberto Lleras, que instauró las acciones cívico–militares (Decreto 1381 de 1963, que sirvió de base a las cooperativas de seguridad convivir de Uribe y al proyecto paramilitar), fortaleció las garantías del despojo intensivo de la riqueza petrolera y minera del país y sus ministros Barco (Agricultura) y Betancourt, (Trabajo) después fueron presidentes. En 2009 Álvaro Uribe y su Ministra María del Rosario Guerra emitieron una estampilla en su honor. Después de Alberto Lleras fue presidente su sobrino Carlos Lleras, que mediante un proceso electoral fraudulento le arrebató la presidencia a Rojas Pinilla y la entregó a Misael Pastrana (su ministro) que 25 años después convirtió a su hijo Andrés en Presidente. En 1978 Carlos Lleras recibió el apoyo de los grandes productores agrícolas, la banca y los medios escritos el tiempo y el espectador, para ser otra vez presidente, pero perdió con Julio Cesar Turbay, apoyado por la televisión, la clase media emergente y los cafeteros. El linaje Lleras está plasmado en el billete de máxima denominación (100.000 pesos) con la efigie de Carlos Lleras y otros destacados familiares de este linaje dicen hacer política y periodismo “objetivo”: Consuelo Lleras, congresista, política; Felipe Zuleta Lleras, embajador, periodista de Blu Radio y el espectador; Marcela Lleras, periodista; Carlos Lleras de la fuente, congresista, embajador, periodista.

 Cansancio con expropiadores y despojadores
 Las cifras del despojo de la riqueza del país a manos de las elites, son contundentes. La mitad de la tierra (52%) le pertenece a menos de 100.000 personas (menos del 1%: 0.002 %, portafolio.com.co) y se sigue concentrando. Es el país más saqueado del continente. Una tercera parte es de las elites políticas, la otra de inversionistas y multinacionales y lo que queda de narcotraficantes. Acabada la segunda guerra mundial, proclamados los derechos humanos universales y asesinado Gaitán las elites reinventaron la guerra y sobre los cadáveres de 300.000 asesinados legalizaron impunidad, tierras, aguas y riquezas, en un proceso que completó Uribe entre 2001 y 2010, con la última gran feria de la concentración de la tierra que produjo un país de expropiados (en cambio del de propietarios que había prometido) que favoreció el crecimiento de la desigualdad, elevándose el índice Gini en la propiedad de la tierra que pasó del 0,80 al 0,86 (1 es el máximo nivel de desigualdad, eltiempo.com, 8/04/2011); dio lugar a una incomprensible maraña de confusión sobre la posesión de más de 20 millones de hectáreas usurpadas por paramilitares y; permitió  que se posicionaran como hombres supe poderosos del campo Luis Carlos Sarmiento (asesorado por el actual fiscal general) que se hizo también al control de la banca que sostiene las inversiones allí y otros como Azucareros (Caicedo, Eder, Ardila Lulle); Palmicultores; Álvaro Uribe; Lafourie; Víctor Carranza (lasillavacía.com, 09/09/2013). En cifras concluyentes el 1% de la población concentra el 40% de toda la riqueza del país (portafolio.co), y hace de Colombia el segundo país más desigual de la región en la distribución del ingreso (eltiempo.com, 27/01/2018).

Cansancio del Estado con dos cabezas para engañar y distraer
Para garantizar su hegemonía las elites tienen dividido al estado en dos cabezas, la del rey mago y la del jurista (Georges Dumezil). El rey mago para controlar la política y el jurista el derecho, como partes sustanciales del estado de derecho. Cuando advierten riesgo a su cómoda posición, las juntan en una sola cabeza capaz de atacar y agredir sin compasión. La cabeza del rey mago está orientada por el presidente Santos, que prisionero del pacto de linaje, es portador de un nobel de paz huérfano de legitimidad por su incapacidad para condenar el genocidio sobre palestina, la memoria borrada de las víctimas, el asesinato de líderes sociales o emprender la defensa del acuerdo de paz firmado y a cambio ofrece a inversionistas globales un país libre de guerrillas para que vengan tranquilos a hacer negocios, profundizar el  despojo y expropiar la poca riqueza colectiva que queda (Amazonas, Choco, Minería, Agua). El rey mago cercano del linaje Lleras protege a su candidato que  desconfía de la paz y pone en campaña los resultados obtenidos durante 3 años usando una chequera del estado que deja obras publicas inconclusas unas (túneles), cuestionadas por sobornos y corrupción otras (vía al mar vínculos a odebrecht), que se caen (puente chirajara) y vivienda con subsidio (Torres en Tunja).

La cabeza del jurista está orientada por Uribe el hombre de la guerra, que en su gobierno fue el rey mago. Astuto en la estratagema de combinar miedo y ley. Desacredita a la misma justicia (JEP) pero la aprovecha para sacar a los suyos de la cárcel (Rito alejo del Rio, otros). Su candidato, es hijo de Iván Duque, que fue Gobernador de Antioquia, Ministro de Minas y Energía recordado por su desprecio ante la eminente tragedia de Armero, cuando señaló de “dramatismo extremo” el temor de la gente y también reconocido porque fue el Registrador Nacional que en el gobierno de Pastrana, dirigió el proceso electoral que convirtió a Álvaro Uribe en presidente, en medio de denuncias de fraude, ingreso de recursos ilegales (100 millones de Enilce López, “La Gata”, actualmente encarcelada) y apoyo directo de los paramilitares. El record propio del candidato resalta consejerías bancarias internacionales, irrelevancia en su paso por el senado y completa con investigaciones en su contra por reuniones con el empresario Duda Mendoza de Odebrecht junto a Iván Zuluaga.

 Los candidatos de las dos cabezas del estado de élites, responden a defender el linaje y el control del estado como su despensa, empresa y fortín. Los dos candidatos coinciden en la defensa de la guerra como recurso para mantener la desigualdad y sus fórmulas a vicepresidencia fueron ministros de defensa (Ramírez y Pinzón) expertos en victorias reales o imaginadas para ganar o ganar como sea.

 Cansancio por la mentira de creerse invencibles
A boca de plaza pública, universidad, fábrica, campo de cultivo, sede sindical o congreso indígena, las encuestas dicen que las elites no son invencibles. El 100% ratifican con sus voces de excluidos, marginados, inconformes, victimas, jóvenes y viejos, esperanzados en la vida con dignidad y, con  sentimientos de cansancio y con conciencia y compromiso social, que están dispuestas a cambiar la lógica del poder y tomarlo por su cuenta. En la calle, la gente ha demostrado que no es posible que las elites ganen el proceso electoral, salvo que ocurriera un fraude, que tampoco habrá de ocurrir esta vez, porque hay más gente despierta y vigilante, que observa y no es corruptible ni sobornable. Las elites, por fuera de los medios y las encuestas que controlan son débiles, no logran posicionar en la realidad material sus promesas de campaña y tampoco logran ocultar su desprecio por los otros.  

Las encuestas son herramientas de cálculo y credito político, pero no de análisis científico, ni producen resultados que se puedan convertir a leyes. Las encuestadoras son empresas de interés privado, contratadas en el mercado de servicios de la información por particulares que buscan medir la tendencia de un fenómeno, no la realidad del fenómeno, mediante enfoques descriptivos basados en la máxima de que el cliente tiene la razón. Encuestadoras y medios de (des)información tienen dueños e intereses propios y les resulta mas seguro y rentable trabajar para los patrones de siempre.

Las elites no son invencibles, aunque para hacerlo creer hagan lo que sea, nieguen las grandes movilizaciones o caigan en el crimen o el fraude, como ocurrió en dos ocasiones anteriores para impedir la voluntad del pueblo. Mataron a Gaitán para impedir otra realidad e hicieron fraude para derrotar al general Rojas. Pero la realidad tiene memoria y no se repite. Menos ahora que el pueblo ha recuperado su facultad y capacidad para irrumpir y romper el mito y crear otra manera de ejercer el poder y reafirmar su destino. No habrá tercera vez, ni cábalas de muerte ni fraude que cumplan su propósito, porque la gente, -la otra gente-, la que ha sido históricamente negada, sabe resistir, decidir y comprender su despojo por la violencia de elites que seduce o reprime y ataca sin piedad.

En presente hay una lucha política entre la libertad de las elites por mantenerse en el poder, como siguiendo la palabra del Furher que prometía un Tercer Reich para mil años, contra la dignidad de un pueblo que quiere cambios para que la vida vuelva tener más valor que las mercancías. Al pueblo esta vez le toca porque entendió que si el país tiene por dentro las partes que producen su enfermedad, de ese mismo cuerpo ha de salir su medicina y esta vez aparece decidido a preferir que antes que seguir siendo la victima de la violencia suave del exterminio, que operan las cabezas del estado por contagio o reacción en cadena con llamados a “cerrarle la puerta” a los otros, sean  despojados, izquierdistas, inconformes, jóvenes o creadores de derechos y esperanzas, coincide en que es la hora justa para ser invencibles y contundentes en las elecciones del 27 de mayo y generosos en la victoria que lleve a derrotar a las elites, a la desigualdad, la violencia, el temor y la miseria.

50.000 personas son el 100% manifestando su compromiso e intención de voto por el cambio y contra las elites en la plaza de Bolívar, anunciando esperanzas de poder de un pueblo en urnas, aunque los datos de 1500 en encuestas manipuladas y manipulables sin contexto ni realidad digan otra cosa. La gente en las calles, plazas y grandes movilizaciones es la realidad, hace cosas que nunca cabrán en la lente y las páginas de los medios oficiales y las empresas encuestadoras. ¡¡A la carga¡¡

mrestrepo33@hotmail.com

Colombia ¿Elecciones democráticas o fraude electoral?..


Por: Tony López R.:
Las cuestionadas elecciones parlamentarias realizadas el 11 de marzo pasado y las  presidenciales, en Colombia el próximo domingo 27 de mayo, están marcadas con el signo del fraude electoral. En las parlamentarias se conoce que algunos de los elegidos al Senado o Cámara son familiares de políticos presos por corruptos, paramilitares y otros por  relaciones directas con el narcotráfico.



Colombia vive momentos, políticamente, excepcionales, será la primera ocasión que se celebren elecciones en medio de un Proceso de Paz y con una de las más grandes fuerzas guerrilleras desarmadas, concentradas  y engañadas, y  el territorio que ocupaban, donde tenía influencia política, en cerca de 350 alcaldías, zonas veredales y territorios abandonados por el Estado desde hace cerca de 70 años, ahora ese territorio está  bajo el control, los crímenes  y las fechorías del paramilitarismo, y  el actual Gobierno  y su ministro de Defensa,  por conveniencia, niegan la  existencia de esas organizaciones delincuenciales.

Mientras que el Ejército de Liberación Nacional (ELN), quien continúa manteniendo los diálogos con el Gobierno y, como ha sido su costumbre, en fechas electorales o patrias, en esta ocasión también decretó  un cese temporal de fuego desde el 25 al 29 de mayo.

Llegarán a estas elecciones presidenciales con una división de la derecha, el centro y la izquierda, pero  con un escenario que lo hace único. Ahora la confrontación no es solo contra el modelo económico,  está en riesgo el modelo de dominación oligárquica y fraudulenta que, por muchos años, han venido ostentando liberales y conservadores. No hay excusa de la existencia de las insurgentes FARC-EP.

Oligarquía que, en momento de peligro de perder su poder, se atrevieron a cometer el magnicidio contra el líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, fiel exponente de un pensamiento social, revolucionario  y antiimperialista, fue su primer víctima y en la década del 80 y 90 del siglo pasado,  cuatro candidatos presidenciales, Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo de la Unión Patriótica; el comandante guerrillero Carlos Pizarro Leongómez de la Alianza Democratica-M-19  y Luis Carlos Galán Sarmiento, candidato anticorrupción y enemigo de la penetración del narcotráfico en la política colombiana por el Nuevo Liberalismo, una corriente interna del tradicional Partido Liberal.

En el actual escenario electoral y con un candidato opositor al modelo oligárquico como Gustavo Petro,  cuyas intenciones de voto, según  las encuestas, ponen en peligro al candidato de la extrema derecha oligárquica. El fraude se está gestando,  desde la propia Registraduría Nacional Electoral,  un fraude  denunciado por el candidato de Colombia Humana, Gustavo Petro.

El fraude o cualquier otro método que se aplique,  sobre todo en una segunda vuelta electoral, para evitar que Colombia acabe de cambiar y liberarse de una oligarquía económica, política y social corrupta, vinculada y subordinada a los más oscuros intereses de Estados Unidos y a los carteles del narcotráfico,  serán utilizadas sin contemplaciones.

En una segunda vuelta y en peligro de perder el poder,  el magnicidio no está descartado, más cuando hay políticos con muchos intereses que públicamente han declarado que un enemigo sea un testigo que lo incrimine, es “un buen muerto”, de allí puede colegirse que un Presidente que ordene su juzgamiento por graves violaciones a los Derechos Humanos y Crímenes de Lesa Humanidad también lo puede ser. 
Esa terrorista declaración la hizo el senador y ex presidente Álvaro Uribe Vélez, en un Twitter “cuyo polémico trino reprodujo que el testigo Carlos Ariza “es un buen muerto” y otras declaraciones contra candidatos presidenciales. (Revista Semana  Edición 1878 29 abril al 6 de mayo)

¿Porque se teme y denuncia el posible fraude?. Como antecedentes tenemos que en las elecciones parlamentarias del pasado 11 de marzo, se denunciaron graves anomalías y hechos de fraude y se mostraron también el injustificado incumplimiento de la Registraduría Nacional cuyo directivo Juan Carlos Galindo ha declarado que el ministro de Hacienda no les otorgó todo el dinero solicitado para imprimir los 36 millones de boletas.  ¿Cómo es posible que no se tengan todas las boletas?  Se sabe que, históricamente, la abstención en Colombia es entre un 54 a 60 por ciento, y tal vez el  ministro definió que no eran necesarias, pero es un incumplimiento.

Para el Procurador General, Fernando Carrillo “la democracia colombiana vive una dura prueba por la contingencia con las tarjetas de Consulta, asegurando que es hora de la madurés de las instituciones y los Partidos, los medios de comunicación y los ciudadanos en respetar los resultados, no sin dejar de hacer las investigaciones correspondiente”  Este señalamiento del Procurador alerta muy seriamente sobre el incumplimiento de la Registraduría  Nacional  Electoral.

La denuncia del candidato Gustavo Petro del arreglo al sistema del  Software de la Registraduría Nacional que permita realizar el fraude, y  de la  Fundación Paz y Reconciliación que existe una red de funcionarios de la Registraduría que reciben pagos por alterar las cifras electorales, están ligadas a los históricos fraudes, compra de votos y amenazas al electorado donde reinan las criminales bandas paramilitares que financian, empresarios caciques políticos y latifundistas, donde sí o sí tienen que votar por el candidato que ellos le ordenan, pone en tela de juicio las “democráticas elecciones”  que anuncia el presidente Juan Manuel  Santos se realizarán el próximo domingo 27 de mayo.

Las facilidades para todo este manejo electoral está dado por el anacrónico sistema electoral que tiene Colombia y que aparentemente no se ha modernizado por falta de recursos, dice el oficialismo, o por las facilidades que brinda para el fraude dicen otros, pero lo más paradójico es que la acusación realizada por el presidente Juan Santos contra Venezuela,  declarando que  se realizaría un megafraude para elegir al presidente Maduro, declaración  amplificada antes de la elecciones venezolanas y aún hoy.

Los medios de prensa propiedad de los tres magnates más grande de Colombia se han dedicado a esta campaña y no han  publicado los desmentidos sobre el fraude en Venezuela que han declarado  todos  los observadores internacionales, expertos de la CEELA,  incluyendo al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo es sospechoso que  no mencionan absolutamente nada de las denuncias de fraude en Colombia y si  las mencionan las ridiculizan y dicen que son inventos de la oposición.
Pronto seremos testigos de si, realmente, fueron democráticas o se impuso el fraude.

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 23 de mayo de 2018

El pueblo bolivariano le dio el triunfo a Maduro


Por Diego Olivera Evia:
La verdad derrota a las mentiras de EEUU y sus lacayos latinoamericanos
Una nueva victoria de Venezuela y nuevamente el pueblo venezolano, pese a una crisis económica, y los ataques sistemáticos de EEUU y su denominados aliados circunstanciales, de acuerdo al humor del magnate-presidente de EEUU, Donald Trump, ni los Bush, ni el Nobel de la muerte Barak Obama, han podido doblegar al gobierno bolivariano, ni al cruel asesinato del comandante Hugo Chávez, que un edecán militar, le aplico un inyección con un virus letal de un cáncer sin cura médica,  como el imperialismo que también enveneno a Yaser Arafat y los intentos de más de 100 intentos para asesinar al invencible, presidente y guerrillero Fidel Castro, que se despidió a sus 90 años.


Este 20 de mayo 2017, nuevamente surge una victoria pertinaz del pueblo,  que pese a la crisis, a la guerra económica, a lo ataques y las Traiciones de la derecha venezolana, arrastrada a la Organización de Estados Americanos (OEA), comandada por el mercenario y arrastrado Secretario General Luis Almagro, le vende el alma al diablo ayer a Obama y ahora al fascista de la supremacía Blanca Trump, mostrando la traición a América Latina, además de ser el funcionario más corrupto, que ha pasado en la OEA llamando a invadir a Venezuela, hasta apoyar a Julio Borges, Antonio Ledezma, Lilian Tintoreri, María Corina Machado y Leopoldo López, entre otros llamaban a matar chavistas, como los 120 ciudadanos degollados y quemados en Chacao y Altamira, unos por ser negros y otros por ser trabajadores del metro, nadie en el mundo ha entendido esta guerra fratricida, solo acusa a los bolivarianos y chavistas, si comprender las agresiones imperiales.

La llamada al abstencionismo de la derecha, nuevamente fracaso y la derecha se quedó sin lugares de poder, este 20 de Marzo sin La Presidencia de la República, anteriormente de 23 gobernaciones, se quedó con 19, posteriormente no se presentó para las Alcaldías, llevándose los bolivarianos la 295, dejando a los abstencionistas sin nada, también se abstuvieron de participar a votar, para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un mecanismo aprobado en la Constitución Bolivariana de Venezuela, aprobada por la misma derecha a regañadientes, en la victoria de Chávez.

La verdad derrota a la mentira de EEUU y sus lacayos latinoamericanos
Ante esta realidad la derecha hasta dilapido el poder en la Asamblea Nacional (AN), con una mayoría absoluta y se dedicaron tratar de sacar a Maduro de Miraflores, como sus guarimbas con terrorista y paramilitares y tampoco pudieron derrocar al mandatario venezolano, ahora esta derecha vive de los millones de dólares de EEUU y la Unión Europea (UE), son unos hipócritas y arrastrados ayer a Obama y ahora a Trump.

Nos pareció necesario, porque muchos países se han dejado manipular y arrastrar a las mentiras, a la prensa mediática y a las trasnacionales de comunicación, con las campañas de la Embajada Gringa en Caracas, al expulsar a el Encargado de la Embajada y al Secretario, en una decisión soberana.

Las amenazas de gobiernos indignos en inmorales, las  oligarquías corruptas, con los mayores carteles de la droga en Colombia y México, con desparecidos, con más de 90 políticos asesinados y otros amenazados mexicanos y miles de desaparecidos, al igual Colombia con más 300 luchadores asesinados y tumbas con miles de campesinos, pero ni la OEA, ni el mercenario Almagro, menos Trump, esconden la criminalidad y la mentira de sus aliados de turno.

Venezuela no se  vende
Hoy Venezuela levanta su bandera para mostrar que ante la crisis, las agresiones de EEUU, las acusaciones sin fundamento, exigiendo un modelo democrático, que si lo tiene la democracia popular y progresista, ante un sistema imperialista de más de 2 siglos de invasiones, muerte, de obligar a naciones a bases militares, de usar a los países a agredir a las naciones soberanas, pero acá fallo los venezolanos y el gobierno bolivariano, lucha por sus soberanía por su desarrollo, con miles de viviendas construidas por el estado, como mecanismos de alimentación y servicios.

Pero la campaña exterior y las sanciones han creado una grave crisis y ahora Trump habla de hambre y pobreza y es parte de la destrucción de naciones enteras, como sus antecesores desde la Invasión a México hasta las agresiones a Siria, Corea del Norte, Yemen, ahora Irán, si esto es democrático, Nerón quedo limpio de la quema de Roma.

Nuevamente queremos establecer que la constante victorias del gobierno bolivariano, con los partidos y grupos aliados del Polo Patriótico, han logrado desarrollar los triunfos en las últimas elecciones, movilizando y organizando las campañas, pero esta realidad seria real si el pueblo venezolano, no se convierte en el elemento principal, en las votaciones, venciendo la crisis económica,  luchando contra los bachaqueros, sectores del pueblo que están contra de la revolución, son bandas que trafican y especulan, junto al denominado dólar paralelo Today, y los paracos (paramilitares colombianos), han trasformado las fronteras el robo, de combustible, comida y hasta robo de billetes venezolanos, para crear un caos monetario.

Todos estos ejemplos y realidades la mostramos porque son desconocidas en América Latina, solo los medios privados de la comunicación han llevado la mentira, como la propaganda nazi de Goebbels que afirmaba que un “mentira repetida mil veces se vuelve realidad”, y de esa manera trabajos los medios capitalistas, los políticos de la supremacía Blanca, los neo nazis,  El Ku Klux Klan de donde es originario Trump, como sus padres, de la misma manera se unen a estos la derechas Latinoamérica y mundiales, para lograr controlar al mundo.

Los ciudadanos de las naciones democráticas y progresistas como son  Bolivia, Cuba, Uruguay, Nicaragua, Rusia, China, África, Turquía, Siria, entre otros, apoyan a Venezuela que pese a las dificultades, creadas por la guerra económica, las sanciones de EEUU y UE,  Maduro llama a la oposición al dialogo, a la reconstrucción del país, a crear una nueva economía saneada.

El nuevo precio de un barril de  petróleo supera los 70 dólares, garantizando mayores ingresos, la exportación de Coltan,  ampliar negociación  del Petro. Para lograr un equilibrio económico, respaldado por los ingresos de PDVSA, es decir que hay que sanear la economía, ampliar la agricultura, la ganadería, lo criaderos de pollo, de porcinos, como  alimentación para el pueblo. Controlar los precios en las farmacias, supermercados, ferias, como centros de acopio, sanear y controlar los buses, carritos y medio de transporte que aplican cualquier precio a los usuarios, estas son algunas necesidades populares.

Ampliar  exportaciones y acuerdos con Rusia, China, India, ahora Turquía, Cuba, importar los medicamentos de estas naciones, ya que ni EEUU, ni Europa venderán medicamentos y comida, porque son parte de la guerra económica.

diegojolivera@gmail.com